thesisterhoodfr

The BoOki!

Kon'nichiwa dokusha

Hace mucho tiempo, Un sabio dijo: "yo solo se, que no se nada"

quizas lo dijo inconscientemente, y quizas sin saber la magnitud de sus palabras, pero no puedo más que decir: que, son las palabras más ciertas y reales que alguien en su vida pudo decir.

Nada es mas cierto, que por más que conozcamos, que aprendamos, y que estudiemos, nunca podremos conocer la totalidad del conocimiento de la vida y del mundo entero.

 

Gracias a esto, y a algunos golpes de la vida, por mi misma aprendí que complicarse demasiado la vida, por pocos motivos, (por muy grandes que parezcan al momento), no vale de mucho.

Esto se verá un poco deprimente, pero el unico camino cierto, que recorre la vida, es el que va hacia la muerte. O quizas la muerte biene buscandonos...

Como sea...

 

El asunto es, Que el motivo principal de la vida de cada quien, es conseguir la felicidad (y si, podemos decir que eso incluye a los "emo's").

No digo ni pienso, que los deberes ni las responsabilidades no sean importantes, ni cosas de poco valor, Son realmente necesarias para la convivencia de la sociedad. Pero tambien es completamente necesario, para la existencia de una sociedad, El pensar siempre en positivo, sonreír y ser agradecidos. Pues esto traerá la felicidad, la integridad y la paz.

Y esto, supongo, es lo que todos queremos. xD

 

Asi que, sean todos felices, y vidan sus vidas al maximo, pero siempre pensando en las consecuencias que acarrearan sus acciones, no solo para ustedes, sino para los demás.

 

De esta manera, les digo: "Sayōnara, Tsugi made no."

Con el siguiente poema:

 

El sentido de la vida

" La pregunta infinita: el sentido de la vida
Tiene una respuesta sencilla: aquello que vos digas
No busques bajo las piedras ni en los rayos del sol
No busques en tus vecinos ni en el trabajo ni en la pasión
Que el sentido de la vida lo tienes tú en el bolsillo
En tus pensamientos, en el alma, en tu corazón
Y está escrito en la clave que se lee con el amor

Si pones el sentido de la vida en manos de otro
Correrás el riesgo no pequeño de perderlo
Si crees que la vida no tiene sentido en el dolor
Piensa de nuevo: entenderás la lección
Si pierdes su sentido en la desesperación
No cojas lo primero del fondo del abismo
Que el sentido de la vida volverá por sí mismo "

 

Damian Rojo, Buenos Aires, Argentina

 

Ballerina N°3

BALLERINA SAYS:

Cuando vemos una película o leemos libros normalmente nos preguntamos: Porque mi vida no puede ser así ¿?

Hay una simple respuesta para eso, NO TE ARRIESGAS. En las películas el protagonista casi siempre al final consigue a la chica, gracias a que deja todo lo que es "el plan de su vida" para quedarse con la "doncella". En este lugar en el que vivimos rodeados de desconocidos no es seguro arriesgarse, ya que, a diferencia de las películas y los libros, no sabemos cómo va a terminar uestra experiencia. Pero algo siempre es seguro, ganarás o perderás, solo acepta lo que te toca y #pa'lantemarik jajajajajaja. Como siempre digo: si quieres besar a alguien HAZLO!, si quieres decirle algo a esa persona HAZLO! (pero con tacto), total, lo peor que podría pasar es que te rechace, pero ya lo habrás hecho así que no te preocupes, lo que querías ya lo hiciste, tal vez haciendo esas cosas te darás cuenta que es lo mejor para ti.

No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.

Oscar Wilde

Así me despido: Hagan lo que quieran y digan lo que sientan ;)

 

The CandyLawyer

HI HI HI! :)

Este... Hoy les voy a hablar de algo que me di cuenta esta semana, y que tal vez también les haya pasado. Primero que nada, me di cuenta que tengo una debilidad MUY GRANDE hacia las personas que hacen cosas indebidas, por ejemplo, fumar, tomar, etc... A lo que quiero llegar es que hay que estar clar@s, las cosas que más atraen son las que todo el tiempo te dijeron no debes hacer, o acercarte. Y les digo la verdad? No me importa :) Los " chicos malos" son la cosa más sexy del mundo.

Segundo, tómense el tiempo de CONOCER a las personas, de verdad, me di cuenta que tengo personas al rededor que siempre han estado ahí, que vale la pena conocerlas, y por alguna razón yo simplemente no he querido hacerlo.

Tercero, un día cuando estaba indagando en YouTube en casa de Ballerina, encontré a dos personas demasiado talentosas! De verdad, es impresionante como alguien a edad tan temprana puede ser tan impresionante. Aquí les voy a dejar los videos. La niña es Maddi Jane y tiene once años, Y el niño es Greyson Chance y tiene 12. Espero que los disfruten y comenten :)
Hasta la próxima semana.

The Candylowyer Trago

 

 

 

 

 

 

 

The BoOkie!

Subete no haiteku!


Yo... Bueno, espero que no esperen de mi una auntobiografia, porque....

1.- Ni soy buena para eso.

2.- No quiero que sepan como soy! (ya iran viendo ustedes como puedo ser)

Espero que esten viviendo sus vidas al maximo, y que puedan flipar de alegria todos los dias. Y para aquellos que no les va tan bien... un pequeño consejo: Si estas en dieta, ¡No la rompas por un mal dia! Pues luego, te arrepentiras de haberlo hecho.

Pero, no les dire que no vivan sus depres, puesto que estas, no son mas que otro paso en la vida. Y la vida está para vivirla.

Y no sirve de nada que la vivas como si fueses un pajarito enjaulado, o un tiburon en una pecera. Elige bien que quieres ser. Y manten siempre tu postura, con determinacion


Algo que nunca deben dejar que suceda: ... Que los apabullen. No existe una persona en el mundo, que tenga derecho a restringir sus sueños/deseos/esperanzas. OJO! --> Mucho cuidadito de como plantean esto a las persona.... No les vayan a dejar despues un ojo morado....


Pues no me hare responsable de eso....


Y para aquellos que buscan Un corazon que responda a su llamado, No desespereis... Aquella persona tan brillante, ya llegara, y colmara de felicidad sus vidas.


Bueno, no me quiero poner como un horoscopo, asi que....

Les traigo unos videitos para que se diviertan...


* Para aquellos que conocen algo de rock  \m/  les traigo algo maravilloso (a mi parecer) "toxicity" de la famosisima banda "system of a down" pero de una manerita diferente...

Esta maravillosa canción, la veran interpretada por tres hermosas señoritas.

Dos de ellas desempeñando su actuación con violines electricos, otra, complementando con la bateria.

A mi parecer, es una hermosa mezcla. Espero que la disfruten

 

 

 

 

* * *

Espero que lo disfruten, de verdad!


Bueno.... Creo que eso sera todo por hoy!


Consejo del día (8) : Amargados se encuentran en todas partes, pero una sonrisa sincera y amiga, es dificil de encontrar, tal como el tesoro perdido de peter pan. Asi que NO seas un amargado más! sonrie tu también, y has ver a tus amigos, que por mas duro que te golpee la vida, tu sonrisa  sigue ahi para ellos.

 

Asi me despido!

Hasta pronto!

Ballerina N°2

Ballerina say's:

Muchas personas tienen un corazón nómada, esto quiere decir que les gustan las personas por un corto periodo de tiempo, tal vez cuando ven sus defectos puede ser que crean que todo pierde su encanto... No sé si es por eso que buscan la perfección y no tienden a ser conformista, o es porque no saben lo que quieren y les gusta por un día la primera persona que se cruce en su ruta.

Esto de conflictos de adolecentes no me gusta pero me entretiene, tampoco me gusta el drama, y sinceramente viendo a todas las parejitas de hoy en día a muchos les pasara lo que me pasa a mí, que no me provoca tener novio.... Todas las parejas son muy conflictivas, o a veces se van al otro extremos y son tan cariñosos y dulces... Siento que me está dando un coma diabético!!! .....Pero eso sí! Como a toda adolescente, nos encanta que los chicos nos traten de conquistar!!(Bueno, a quien no ¿?).

A pesar de que todos pasamos por experiencias similares pero diferentes siempre llegamos a las mismas conclusiones.

Creo que estamos en una etapa de crecimiento y descubrimiento pero lo más importante es que nos queramos a nosotros mismos y pensemos que solo se puede dar amor y respeto si lo sentimos hacia nosotros. Hay que aprender a vivir en soledad para aprender amar y no depender.

Frase del día:

"si te encuentras alguna vez diciendo cosas como: "te necesito", "sin ti no soy nada" "sin ti mi vida no tiene sentido", empieza a preocuparte y si tu pareja te lo dice preocúpate aun más"..

Desojando Margaritas. Autor Walter Riso

Aqui tengo un video que lo explica todo :)

habla daydreamer!! xD

Habla Daydreamer!! xD

 

Aunque no hable de temas específico tengo que decir algo o si no las otras 4 rutas me matan!! X.X jejejejejejeje mentira saben que las quiero!! Corazón

 

:) Lo unico bueno que puedo recomendar son animes romanticos y supongo que cada dia les hablare de uno diferente.

Empiezo hoy con: Itazura na kiss: Este es un anime romantico super bueno ( lo digo por experiencia propia)no es muy larga tan solo tiene 24 caps y es romantica y cómica, no hay tanto drama aunque si tiene sus momentos pegajosos.... Consiste en lo siguiente: Kotoko es una estudiante de la clase F (donde se encuentran los peores del colegio) y ella esta eNamorada de Irie que esta en la clase A (los mejores estudiantes). Un día ella se decide entregarle una carta pero el la rechaza diciendole que no le gustan las estupidas (:-o). Esto la deja muy deprimida y para colmo ese mismo dia en Japon hay un terremoto y se le cae la casa ( :-( ) . Su mejo amigo, que esta enamorado de ella, para ayudarla por lo de su casa hace una recolecta, cuando se encuentra con Irie le reclama lo que le hizo el día anterior. Irie, desafiante, le dice que para arreglarlo iba a donar dinero, pero Kotoko, molesta, le dice que ella no necesita de su ayuda. Irie le dice "espero que recuerdes tus palabras". En la tarde su padre le dice que se van a mudar a casa de un amigo de el que no veia en mucho tiempo, mientra reconstruia la casa, cuando llegan la sorpresa de Kotoko es descubrir que esta en la casa de Irie!!.... A partir de ahí empieza una divertida historiaa entre una relacion de amor odio entre los protagonistas, muy buena de ver y recomendar! :)

Mi frase del día es: Si tienes cuidado de tus palabras al hablarme ....me preocupare de mis palabras al responderte.! Esto es algo que a duras penas es totalmente cierto!!, no podemos pretender que nos resperten si no respetamos primero, aunque quien soy yo para decirles eso??

Mi cancion de hoy: thanks for the memories (FOB)

The CandyLawyer

HOLA HOLA HOLA! :D

 

Bueno, primero que nada pues les diré que nunca voy a hablar de un tema en especifico, siempre tratare de sorprender. Soy de esas personas a las que les ENCANTA tener la razón y una de esas que les cuesta mucho darla ;). Me considero muy extrovertida pero a la vez tímida, madura pero a la vez infantil, amigable pero a la vez sarcástica. Así soy, y por mucho que intente cambiar sé que no lo hare, porque aunque suene muy ególatra me encanta mi forma de ser, y conozco a 4 personas que piensan igual <3.

Para que la cosa no se ponga "tediosa", a continuación pondré un video (creo que todas las semanas será así :D) en el cual se evidencia la ignorancia y estupidez de las adolescentes, que harían todo por un momento de fama, aunque este sea solo por lo mal que lo hicieron. Den sus opiniones, aprovechen que todavía podemos hacerlo sin ninguna restricción ;).
Hasta la próxima semana :)
The Candylowyer Beso

 

 

 

 

 

The LoveWriter Story ~ Primer Capítulo.

Primer Capítulo.

-Sabes que puedes quedarte, Harvard funcionará -volvió a decir mi madre, después de haberme insistido con lo mismo, fallidamente, por más de dos semanas.

-No cuestiono Harvard, mamá, pero sigo prefiriendo Craton House -le corté, intentando, ahora sí, zanjar el tema-. Yo quiero ir a Craton House.

Y vaya que quería, de verdad. Prácticamente tenía un cupo en Harvard, pero desde que mi padre me lo había mencionado, no me llamaba la atención. Prefería C.H, prefería viajar a Inglaterra, en lugar de quedarme en Norteamérica. Y hoy, después de haber esperado tres larguísimos meses, esperaba al día de mañana para viajar. ¿Mis padres? Bueno, mi madre era el mayor problema, por así decirlo. Desde que lo propuse, hacía ya un año, y había comenzado a hablar de C.H, su reacción había sido desfavorable, pero yo no me quedaría por ella. En cuanto a mi padre -mi mejor amigo, diría yo-, era todo lo contrario: me apoyaba completamente. Y él era así, verdaderamente nunca ponía peros cuando sabía que sería bueno para mí. Es más, él mismo me había mencionado Craton House, empezando por allí.

Al concluir la cena, pedí permiso para retirarme.

-Subiré en un momento -me anunció mi madre. Vaya, nunca se rinde, pensé.

-Mamá -comencé, al pie de la escalera principal de la enorme casa V.H-, no continúes insistiendo, por favor. Ya tengo un cupo en C.H y lo aprovecharé.

-También tienes un cupo en Harvard -puso los ojos en blanco.

-¡Ah! ¡Basta ya con Harvard! -exclamé, ya frustrada-. Craton House no es un instituto inferior, sólo no es muy conocido. Le has restado tanto interés que no sabes cuánta cantidad pagará papá por ese internado -ahora fui yo la de los ojos en blanco-. Basta ya, entonces. Me voy mañana, ya no queda tiempo para echarme para atrás.

-Camille, no tienes porqué hablarle así a tu madre -intervino mi padre, por primera vez desde que nos habíamos sentado en la mesa-. Y, mi amor, ya está bien con Harvard. La niña se va a Craton House, está decidido.

-Gustav, tú siempre llevándome la contraria.

-Mamá, vamos -le dije de buena manera, casi de forma tierna, acercándome de nuevo a su silla-. ¿Podemos dejar de discutir esto?

●    ●    ●    ●

Me quedé en el salón de música, pese a que la directora Hale había mandado a llamar a todos los que estábamos en Craton House. Pero no fui, me parecía mil veces más relajante quedarme allí que escuchar su discurso. Y no me percaté de que la puerta se había abierto.

-Sebastian, la directora Hale mandó a llamar. Vamos.

-Todos los años es igual, Patrick. No hay prisa, mañana bien puedo camuflarme entre los recién llegados y pedir mi número de habitación. De seguro ya enviaron mis cosas a mi nueva recámara -resoplé, acostándome en el sofá de cuero marrón chocolate.

-¿Y en dónde dormirás? -me acomodé en el sofá, y se lo di a entender-. ¿Aquí?

-Patrick, ¿por qué no vas a escuchar a Hale y me pones al tanto luego? Estoy bastante cansado ya.

-No sé cómo es que pasas todos los días de tu vida aquí. Qué vacaciones las tuyas.

-Vete, Pat -y me volteé boca abajo en el sofá, para dormirme casi en seguida.

A la mañana siguiente, desperté temprano, como siempre. No me había movido ni un centímetro mientras dormía, y ahora tenía marcas en la piel, a causa del cuero grueso del sofá. No sabía si debía ir a bañarme primero, o sería mejor entrar primero en mi nueva habitación. Opté por una mejor opción: tomar mi bajo eléctrico, para tocar, así fuera sin volumen un rato, pues aún era temprano.

-¡Sebastian! -me gritó la voz de Patrick, casi al momento en el que había iniciado una canción.

-¿Qué demonios, Patrick...? Es un bajo, no tienes que gritarme -protesté y dejé el instrumento sobre un paral que había cerca.

-No pensé que era en serio lo de dormir aquí, hombre -se sentó en el sofá y puso cara de pocos amigos-. No estamos en la misma habitación, no vi tus cosas allí.

-Uff, menos mal. Llevo demasiados años soportándote. Era hora de un cambio. ¿Qué tal el discurso de la directora Hale?

-Bah, eso es lo de menos, tú te lo sabes de memoria. ¿Lo nuevo? Estamos en lo más alto de la torre, literalmente, y las habitaciones son enormes, créeme -Patrick estaba más emo-cionado de lo habitual, lo cual me parecía un tanto absurdo: yo llevaba demasiado tiempo allí como para entusiasmarme por los alrededores. Además, ya sabía cómo eran esas habitaciones en particular.

-Genial -dije en un tono poco convincente-. ¿Qué me dices de tu nuevo compañero de cuarto? -añadí, sólo por decir algo más.

-Me tocó la 315, con Ryan McCoy. Vaya suerte la mía, ¿no? Detesto a McCoy -¿Quién no?, pensé-. A ti te tocó la 366, y no me fijé en tu compañero.

-Menos mal, hermano. Ya pareces mi niñera, averiguándome todo -Pat me fulminó con la mirada-. Me voy a buscar mi llave, gracias por la información, Patrick.

Abandoné el aula de música, y no me sorprendí por ver atestado de chicos, al antes solitario internado. Era el primer día. Un día de descanso para los recién llegados, y un día más aburrido para los que vivíamos allí. Aunque, pensé vagamente, era probable que Patrick no se aburriera con lo sobreexcitado que estaba por el nuevo comienzo.

Parecía haber más gente nueva que alumnos con anterior permanencia en C.H, y tuve que atravesar varios círculos irregulares de jóvenes medianamente adultos para llegar a la oficina de recepción, en donde todos estaban en cola para buscar sus llaves y respectivos papeles. La formación estaba retrasada, y todos miraban de mala manera a una chica que, al parecer, estaba tardándose demasiado. La chica se retiró con mala cara, y mientras tanto, jugué a calcularle la edad. No podía tener más de quince años.

La fila avanzó con la rapidez característica de todos los años. Era sencillo: te entregaban la llave y los datos de tu habitación, papeles y certificado de estudiante. Las chicas subían a la torre F, de la derecha, y los chicos a la torre M, de la izquierda.

Llegó mi turno y me acerqué al escritorio de madera oscura, fina y pulida, en el que estaba instalada la recepcionista.

-Buenos días -dijo por mero protocolo-. ¿Nombre?

-Sebastian Vasconne -respondí, medio incrédulo, con sarcasmo y una ceja alzada-. Buenos días, Arantza.

-Tu habitación es la 366 -me anunció, exhibiendo ligeramente sus dientes blancos-. Aquí tienes tu llave.

Me entregó una única llave, colgada de un llavero que tenía forma de algo parecido a una tarjeta de crédito de color naranja. Además, me entregó un montón de papeles dentro de una carpeta, también naranja, con todas las informaciones generales. Los acepté y me despedí de ella con un guiño de ojo.

La verdad es que Arantza no tenía nada de señora. Era una mujer madura de unos treinta años, rubia y de ojos castaños, almendrados. Era preciosa, y tenía sus virtudes bien colocadas en su voluptuoso, más no vulgar cuerpo. No era del tipo de mujer que se deja escapar.

Subí con dificultad al ascensor repleto de muchachos jóvenes, y esperé, con un inmenso calor, hasta llegar a mi piso, que era uno de los últimos de la alta torre.

De veras que detestaba esos volúmenes de gente, no porque prefiriera estar solo, sino porque me sentía ¿atrapado? ¿Ahogado?

Cuando el elevador se detuvo por fin en mi destino, descubrí que al menos un setenta por ciento de los que ocupaban el ascensor, se quedaban allí también. Esperé pacientemente a que todos ellos salieran, para unirme a la multitud en el ancho y amplio pasillo.

Mi habitación era la última, y por suerte, el elevador se ubicaba prácticamente al lado... ¿Por qué todos estaban aglomerados al frente -y con cara de bobos- de la 366? Los aparté a empujones y seguí la dirección de sus miradas. ¿Qué tenía de extraño esa puerta? Todos hicieron silencio, de repente, y yo me fijé en la placa fijada a la puerta. Esta citaba: "Sebastian Vasconne, 21 -que era mi edad- y..."

-Camille Van Hampton, 19 -suspiré.

●    ●    ●    ●

Cuando bajé del auto, conducido por uno de los choferes de mi padre, sentí como si una oleada de pánico me recorriera. Y era inmensa: la sentía siempre al enfrentarme a lo desconocido.

Al menos la despedida no había sido tan costosa, pensé. Y mi madre había reemplazado su insistencia con Harvard por un mar de lágrimas y miles de abrazos, sin exagerar. Mi padre había sido menos expresivo, más discreto, como siempre, pero aún así, con la única lágrima que derramó, mi corazón se encogió. Ellos me habían acompañado hasta el borde de las escalerillas del jet privado de mi padre, y allí había salido mi vuelo, bien entrada la madrugada. Y, ni siquiera al saberme pisando tierras inglesas, me sentí tan nerviosa como me sentía ahora.

La enorme reja de la entrada principal de Craton House, se alzaba imponente, de hierro bien pintado y protegido con pintura negra y dos gigantescas letras en dorado: "C.H". Subí una mano hasta mi pecho, intentando calmar un poco mi respiración agitada. Fijé la vista en dirección al interior.

-Señorita Van Hampton, voy a entrar a llevar su equipaje -me dijo el chofer, con voz queda, haciéndome pegar un saltito y volver a la realidad, con una sacudida de cabeza.

-Está bien, pero tengo entendido que... ¡Ah! ¡Allí está el portero!

-Buenos días -nos saludó un hombre de piel oscura y fornido, que rompía con los parámetros del típico portero anciano que miraba con desconfianza-. Bienvenidos a Craton House -su acento inglés era perfecto, me hizo suspirar y sonreír levemente.

-Buenos días, somos de la familia Van Hampton -alcé una ceja, resignada. Al parecer el chofer haría todo por mí. Me quedé junto al auto, mientras ambos hombres hablaban.

Los alrededores de C.H eran realmente hermosos. A los lados había una especie de bosques con árboles de follaje espeso, y otros frutales de tronco grueso. En la entrada había montículos de hojas secas otoñales, y otras regadas por las amplias extensiones de hierba verde, que cubrían prácticamente todo, desde el borde del camino de pavimento que conducía a la entrada.

Y era imposible ignorar la estructura de mi instituto nuevo. Era sumamente grande, recubierto de piedra en tonos crema y anaranjado pálido. Tenía tres grandes torres unidas. La izquierda, tenía una inmensa letra "M" grabada en color dorado, y era tan alta como la derecha, que en lugar de una "M", tenía una "F" grande. La torre centrar, era la más ancha, pero también la menos alta.

Según mis exhaustivas investigaciones sobre el internado, la torre ubicada a la izquierda, era en la que se encontraban las habitaciones de los chicos, por eso la "M", de masculino. La derecha, igualmente, contenía las habitaciones femeninas, y a eso se debía la "F". La central, por su parte, era ocupada por las aulas de clase, las oficinas, y pequeñas habitaciones para los profesores. Además, tenía un patio interior que luego visitaría. Pero si algo me quedaba en claro, era que Craton House era unas nueve veces más grande de lo que me lo imaginaba. Recordé la cara de mi madre, diciendo: "Craton House será una institución demasiado pobre".

-¿Señorita? ¡Señorita Van Hampton! -me apremió la voz del chofer, haciendo que me sobresaltara de nuevo, e interrumpiendo mi detallada observación. Cuando lo miré fijamente, me dijo-: Pase adelante. Su equipaje llegará a su habitación directamente. ¿Quiere que la acompañe a entrar?

-No es necesario -respondí inmediatamente, entrando y pasándole por un costado al portero fornido. Aunque la compañía del chofer me recordara un poco a casa, debía recordar que, por más raro que sonase: había venido yo, sola, buscando un poco de independencia-. Gracias por todo.

Entonces, ya sin mirar hacia atrás, caminé derecho hasta la torre central, para entrar en la abarrotada recepción. No fue como me lo imaginaba, pues al parecer nadie notó mi presencia allí. Había tanta gente que yo resultaba invisible. Fui como una flecha hasta el escritorio de una mujer rubia que estaba ordenando algunas llaves.

-Buenos días -dije en voz baja.

Ella no pareció inmutarse siquiera de mi presencia allí. Cuánto odiaba el volumen de mi voz.

-Buenos días -repetí con un tono de voz más estridente y alto-. Vengo por mi llave y mi número de habitación, por favor.

La rubia levantó la mirada, y al verme, esbozó una sonrisa un tanto empalagosa.

-Hola, cariño -me escrutó con la mirada-. Humm, creo que no te había visto antes, ¿eres nueva aquí? ¿Cuál es tu nombre?

-Sí, soy nueva en Craton House. Mi nombre es Camille... Van Hampton -me aclaré la garganta y miré hacia otro lado, mientras la mujer tecleaba, supongo, mi nombre completo.

Detrás de mí, ya se había formado una fila de chicos y chicas de diferentes edades.

-Acá estás: Camille Van Hampton, habitación 366, torre... M -el rostro de la mujer se crispó-. Con... Sebastian Vasconne -de la nada, me miró con recelo. Y no le presté atención porque estaba muy ocupada asimilando la información que me había dado.

-¿Perdón? ¿Torre M? -inquirí, manteniendo la calma-. ¿No es esa la torre masculina?

-Sí. Estás ubicada en esa torre y no sé porqué. No suele permitirse en este internado que las chicas compartan habitación con los chicos.

-Entonces supongo que... ¡Tiene que haber un error, ¿no?! ¡Es imposible semejante tipo de aberración!

-Voy a llamar a la directora Hale. Dame un segundo, por favor -la mujer se levantó, me dio la espalda y se internó en una oficina que estaba a sus espaldas. Me pregunté cómo es que permitían a una empleada con semejante escote y mini falda ejecutiva, en color rojo.

Comencé a tamborilear con mis dedos sobre el escritorio, para evitar mirar hacia atrás, en donde comenzaban a hacer comentarios incómodos referentes a la demora que yo ocasionaba.

No podía ponerme extremista. Aquel era un error garrafal, porque la mujer del escote reaparecería y me diría que yo ocupaba la habitación 366, pero de la torre F. Y con una compañera, y no con un chico llamado Sebastian Vasconne.

Pasaron dos minutos, o más, y cuando me pareció que estaba tardando demasiado, reapareció la mujer, quien, muy calladamente, ocupó su asiento y después de revisar en algunas gavetas, me facilitó una llave sola, con un llavero rectangular de color anaranjado. Era la habitación 366, torre M. Sebastian Vasconne.

-¡¿Qué significa la llave?! -volví a protestar, ahora dejando correr mi exaltación.

-Bueno, sucede que según la directora Hale, no hay ningún error. Tu caso fue meditado cuidadosamente. De igual forma, esto es sólo provisional mientras se te consigue una habitación en la torre F. Pero, por los momentos, debes ubicarte en esta habitación.

-Imposible. ¿No hay nada que se pueda hacer, ahora mismo? -presioné, un poco frustrada por los reclamos de la fila.

-No, por los momentos no, señorita Van Hampton. Pero como ya le dije: de todas maneras se buscará la manera de transferirla.

-Pero...

-Señorita, está atrasando la fila -me interrumpió ella, y tuve que tomar mis papeles y la llave y darme la vuelta, para que me abuchearan y reclamaran los que estaban detrás de mí.

Salí medio acalorada de la recepción. Yo misma tenía que hablar con la directora Hale. Buscaría mis cosas y hablaría con ella. No podía pasar una sola noche en la torre izquierda.

Con una decisión irrefrenable, caminé -casi marchando- hasta la torre M, y me detuve enfrente del elevador. Muy bien, pensé, si antes no atraía miradas, ahora todos me miran. Y era lógico. En Craton House, estaba prohibido que los chicos y chicas entraran a las torres del otro género. ¿Y qué iba a hacer yo? Dormir en esa torre. Primero muerta.

El elevador llegó y yo subí a él. Gracias al cielo que estaba vacío. Marqué el penúltimo botón y subí, rogando a que nadie subiera mientras yo estaba allí. Me detuve a respirar -había estado conteniéndome- y miré a mi alrededor. Todo allí parecía un hotel. C.H era realmente inmensa, y a leguas se daba a entender lo superior que era. El elevador tenía una capacidad máxima para doce personas, y todo en él estaba cubierto de mármol y cosas por el estilo. Me parecía más una mansión o un museo que una institución educativa.

El ascensor se detuvo cuando yo aún no me sentía preparada para salir. Las puertas se abrieron. El pasillo estaba casi minado de chicos, me sentía en peligro. Pero tuve que salir, pues habían solicitado el ascensor en la planta baja.

Al principio pensé que no era tan grave, pues los chicos estaban distraídos, entrando y saliendo de las habitaciones. Pero bastó moverme unos centímetros para convertirme en el centro de atención. Intenté ignorarles, de veras, pero no pude evitar sonrojarme mientras caminaba en dirección a mi puerta, que por suerte, estaba cerca del elevador. Escuché desde risas y burlas hasta comentarios de perplejidad. Además de sentir ese cosquilleo que sientes cuando te miran fijamente, en todo mi cuerpo. Nunca había experimentado mayor mejoría que cuando estuve dentro de mi nueva habitación.

●    ●    ●    ●

Mi compañera ya había llegado. Y supe que era, ciertamente, una chica, al ver el pequeño bolso de mano púrpura que reposaba sobre una de las camas. Ella tenía que estar allí, a menos de que hubiera salido.

Pero tenía otras cosas en que pensar ahora.

Dejé el bajo eléctrico sobre la otra cama, opuesta a la de la ventana y me estiré lentamente. Abrí uno de los armarios y di con mi bolso de ropa. Además, también estaba allí la funda de mi computadora portátil. La tomé y extraje la computadora. Mi tiré sobre mi cama y solté los zapatos.

Era absurdo hacer esto, realmente estúpido. Pero ya había quedado claro que yo sería capaz de todo para conseguirlos. Y no sabía porqué lo deseaba con tanta fuerza. Ni siquiera sabía qué haría cuando eso sucediera. Claro, ese punto sólo lo sabría cuando ocurriera verdaderamente, cuando el hecho fuera palpable. Si es que ocurría. Sacudí la cabeza y encendí el portátil sobre mi regazo.

Entonces escuché un estrepitoso ruido, como si algo de plástico macizo se hubiera estampado contra el suelo. Sin embargo, no me inmuté, estaba demasiado ansioso.

-Lo siento... -dijo una voz femenina, medio apagada y acalorada.

Sabía que ella estaba allí, y había sido la causante del ruido. Volteé la cabeza para mirarla.

Era una chica... normal. Comparada con la mujer que estaba viendo a través de la pantalla. No tenía nada de resaltante la chica, con esa estatura baja, piel blanca y cabello oscuro, de color negro azabache. De hecho, parecía un duende. Quiero decir, no estaba nada mal, tenía buena figura, pero era minúscula, muy frágil. Caí en cuenta que era la chica que había salido rabiando de la recepción, después de demorar la fila.

-No hay problema -me limité a contestar y regresé a la pantalla. Antes de voltear, me di cuenta de cómo el rostro de la chica se crispaba en una mueca extraña.

Arantza se había inclinado sobre su escritorio, mientras le daba instrucciones a un chico, y lo único que quedó visible en el ojo de la web cam fue su par de... Fue su busto, ligeramente cubierto y apretado por esa blusa suya tan escotada. Parecía como si alguno estuviera a punto de escaparse. Vamos, yo era un hombre. No podía estar viendo semejante panorama sin que mi cuerpo reaccionara. Arantza volvió a sentarse.

«Es peligroso que estemos hablando ahora, Sebastian. Tengo mucho trabajo», me dijo por escrito, en el chat que manteníamos.

«No vamos a hablar tanto, señorita Flok.» le respondí, «Quiero verte hoy»

Arantza esbozó una media sonrisa.

«¿Qué quieres hacer?», inquirió con picardía.

«¿Por qué no lo averiguas en la sala de música, hoy a media noche?»

«Me parece fantástico»

Yo no sentía repulsión alguna. Simplemente, la señorita Flok estaba a mi disposición entera.

«Entonces nos vemos, linda», dije y entonces cerré la sesión de chat.

Al parecer, tendría una noche entretenida.

-Yo... voy a salir -me dijo la chica y yo volteé de nuevo a verla.

-No te lo recomendaría: deben estar con las cabezotas pegadas a nuestra puerta.

Sus mejillas se tornaron de un color rosa intenso cuando escuchó mi voz.

-Bueno, voy a librarme de eso, exactamente -al decirme esto, me di cuenta de que sí había algo único y resaltante en su rostro: sus ojos de color azul intenso-. No voy a dormir esta noche aquí.

Y abandonó la habitación.

Me sentía agotado, tal vez por haber dormido mal en el salón de música. Pero, resultaba que para esta noche debería tener las baterías cargadas. Por el momento no tenía nada mejor que hacer que dormir.

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No me lo esperaba. No lo había oído entrar mientras estaba en el cuarto de baño. ¿Acaso las puertas estaban insonorizadas allí?

Al verlo, se me había resbalado el teléfono móvil de las manos, y ni el estruendo había hecho que él me mirara. ¿No había visto los nombres en la puerta? Se había quedado allí, pendiente nada más de la laptop negra, tecleando rápida y ruidosamente.

-Lo siento... -había dicho yo, sin saber porqué me empeñaba en llamar su atención.

Entonces, por fin me había mirado de frente, de abajo hacia arriba, con lentitud. Había sentido como si su mirada me quemara todo el cuerpo.

Sebastian Vasconne no era la gran cosa, a decir verdad. Pero, comparado con los críos inmaduros del pasillo, era un dios. Tenía el cabello entre ondulado y liso, de un color marrón chocolate claro. Sus ojos color café, estaban medio adormecidos cuando me miró. Era de estatura promedio -no obstante, estaba segura que si se ponía de pie a mi lado, me llevaría una cabeza y media, al menos- aunque no lo había visto de pie, sino tendido en la cama. Su piel era blanca, pero estaba salpicado de pequeños lunares; uno en particular estaba en su mejilla izquierda.

-No hay problema -me había contestado. Nada más eso de respuesta. Sin mirarme con curiosidad ni interés. Se volteó de nuevo a la pantalla y siguió escribiendo.

Me quedé parada allí, molesta. Mi sueño perseguido durante todo un año completo había sido venir a Craton House, pero ahora, teniendo sólo unos minutos allí, ya estaba odiando el internado.  Pero lo que más odiaba era mi actitud: ¿por qué me empeñaba en llamar la atención? Yo nunca había sido así.

Sebastian Vasconne seguía metido de lleno en su portátil. Estaba segura de que veía a alguien por web cam. No paraba de esbozar sonrisas.

-Yo... voy a salir -dije, sin estar verdaderamente segura de que eso es lo que iba a hacer. Aunque tuviera un compañero aparentemente odioso e imperturbable, la recámara era callada y tranquila. Y la vista desde la ventana era fantástica.

-No te lo recomendaría -me respondió, esta vez, mirándome a los ojos-, deben de estar con las cabezotas pegadas a nuestra puerta.

¿Qué esperan?, pensé, ¿que hagamos cosas indebidas o qué? Apenas pensé eso, lo deseché por completo. Más, sin embargo, ese simple pensamiento había hecho que me sonrojara a tal punto, que temí lo que Vasconne pudiera creer. Quise huir.

-Bueno, voy a librarme de eso -dije con decisión, intensificando mi mirada-. No voy a dormir esta noche aquí.

Y salí de la habitación, titubeante.

Efectivamente, había aproximadamente media docena de chicos al frente de la puerta y cuando salí, se quedaron allí parados con la bocota abierta. No les dije nada porque, además de que no me salían las palabras, el ascensor estaba allí y quería aprovecharlo. Entré en él y los muchachos me siguieron con la mirada.

No tenía ni la menor idea de en dónde podría encontrar a la directora Hale en esa enorme y lujosa academia, así que fui primero a la recepción, en donde ya no había una fila, pero seguían llegando jóvenes a buscar sus llaves.

-Emm, buenas -volví a saludar a la mujer del escote, que exhibía una amplia sonrisa.

-Hola -me saludó casi con entusiasmo-. ¿En qué puedo ayudarte?

-No sé en dónde puedo conseguir a la directora Hale. ¿En qué parte queda su oficina?

-Toma -rebuscó en uno de los grandes archiveros en color crema que estaba a sus espaldas, y me tendió una especie de mapa, hecho a máquina y dividido en varias hojas-. En el último piso de la torre central está su oficina. En este mapa encontrarás desde todas las áreas comunes, hasta habitaciones y aulas.

-Oh -lo tomé-, me será muy útil. Muchas gracias.

-No es nada, estoy a tu orden -me dedicó una sonrisa, que me parecía como una navaja de doble filo-. Saludos a Sebastian Vasconne.

Lo dijo como si se tratara de algo de rutina, pero yo percibí un brillo extraño en su mirada.

Me di la vuelta, salí de la recepción y me quedé de pie en frente de la puerta, analizando el mapa. Craton House era excesivamente grande, pero contaba con áreas productivas y de entretenimiento. Más tarde me dedicaría a conocerlas. Empezando por la biblioteca.

Subí hasta el último piso de la torre centrar, por las escaleras, para irme familiarizando con la mayoría de las instalaciones. Recorrí todos los pasillos y vi gran parte de las aulas de las asignaturas que yo vería. Hasta que me topé con una puerta de madera clara y brillante, con una placa clavada, al igual que mi habitación, que citaba: Directora Hale.

Golpeé la puerta un par de veces con mi puño cerrado y sudoroso, y esperé pacientemente hasta escuchar un amable "Pase adelante".

-Buenos días, directora Hale. Con permiso -saludé al entrar y cerré la puerta a mis espaldas.

-¿Qué desea, señorita? -me preguntó la mujer sentada detrás del escritorio.

Era ancha y robusta, y muy imponente. Tenía el cabello de color rubio cenizo, recogido impecablemente en un moño. Su cara era cuadrada y rígida, y aunque hablaba con un tono parecido a amable, pero su expresión no me decía nada de eso.

-Mi nombre es Camille Van Hampton. Y vengo porque creo que ha ocurrido un error conmigo, mi torre, mi habitación y mi compañero.

-No sé porqué me esperaba a que viniera a hablar conmigo, señorita Van Hampton -unión sus manos, entrecruzando los dedos y colocándolas sobre el escritorio-. Tome asiento, para que hablemos más cómodas.

Me senté en una de las sillas -más parecidas a enormes sillones-, tapizadas con cuero de un color arequipe, similar al color de la puerta que estaba detrás de mí.

-Bien, señorita Van Hampton, he de aclararle que no fue del todo un error. Sucede que su solicitud de cupo, llegó tarde. Yo diría que muy tarde -yo quise replicar, pero ella lo notó y me dejó callada, con una simple mirada-. Y estoy consciente de que la solicitud fue enviada a tiempo, pero por motivos que hasta el momento desconocemos, ingresó al instituto más tarde de lo recomendado. De esta manera, sobra decir que ya teníamos todas las habitaciones asignadas a la respectiva pareja de estudiantes correspondiente, salvo la habitación que se le ha concedido.

-Y, ¿no hay forma de ubicarme en una habitación de la torre F? -insistí, perdiendo la cuenta de cuántas veces ya había dicho aquello.

-Puedes estar segura de que estamos buscando una recámara en la torre femenina, pero por el momento, debe permanecer en esa habitación. De todas maneras, se ha estudiado con cuidado el caso, y sucede que el joven Vasconne es un muchacho muy serio y decente, y esperamos las mismas cualidades por su parte, señorita Van Hampton, para que haya una perfecta armonía hasta que dure su estancia en la torre M. De cualquier forma, a cualquier irregularidad, o incomodidad, sólo tiene que venir y ponerme al tanto, de la misma manera que lo ha hecho hoy.

Quería ponerme de pie, protestar, alzar la voz si era necesario, pues aquello era injusto, pero, por el contrario, me limité a asentir.

-Gracias por su ayuda, directora Hale -dije con un ligero toque de sarcasmo, pues no quería quedar mal en mi primer día por mero impulso. Además, me daba la impresión de que la señora Hale era una mujer difícil a la hora de llevarle la contraria.

Me levanté de la silla y le dirigí una última mirada apesadumbrada antes de salir.

Sentía rabia. Y supongo que la mayoría de ella se debía a que siempre había estado acostumbrada a que me dieran todo, absolutamente todo, lo que quisiera. Y lo que más quería ahora era evitar dormir en la torre masculina, con Sebastian Vasconne. Ni siquiera quería llegar todavía a la recámara, y para evitarlo, me quedé dando vueltas por los alrededores, recorriendo todo lo que podía de la enorme Craton House.

 

 

 

By: ~The LoveWriter~

 

The LoveWriter

Hallo!


De las cinco puntas, soy un poco particular.

(Cabe destacar que The Ballerina está burlándose de mí mientras escribo esto, así que si las cosas son medio incoherentes... ¡ES SU CULPA! ¬¬ Me hace reír demasiado).

 

Well... Tengo quince años, y soy venezolana con orgullo. Okay no.

Me considero demasiado complicada para tener esta edad. ¿Otra manera de llamarme? Sufrida, depre, emo, sentimental, dramática, extremista, impulsiva...

La verdad, sólo soy una chica excesivamente romántica y entregada. Me enamoro con una facilidad envidiable, y TODO lo manejo dejándome llevar por mis sentimientos. Tal vez por eso lo de... ¿Dramática, impulsiva?

Mi ideología de vida es la música. Es lo que le da sentido a ella, y lo que mueve mi día a día. Pero... Bueno, mi música no estará entre "El video de la Semana" de The CandyLowyer, jamás. Resulta que escucho música pesada... En todas sus extensiones. Desde pop rock, hasta heavy metal y metal core. Interesante contraste entre "sentimentalismo" y "rudeza", ¿no? A quien le interese, una banda que me trae obsesionada es Blink 182, y mi inolvidable Bullet for my Valentine. Soy vocalista en una banda de punk rock alternativo, y... Aún no compongo mi primera canción. Triste.

En mis publicaciones sólo colocaré redacciones de mi inspiración. Porque a pesar de que no he compuesto mi primera canción, ADORO escribir. Escribo, sobre todo, historias de amor. Con algo de magia, a veces.

La primera historia que les dejaré, aún no tiene título, y la escribo desde diciembre del año pasado (¿A quién le importa?).

... En fin, en resumidas cuentas: soy alguien extremadamente expresiva, creativa e imaginativa. Adoro leer y escribir. Mi pasión es cantar, y mi sueño es aprender a tocar bajo eléctrico. Me encanta la mitología y todo ese asunto de los signos zodiacales (?).

 

En nada publico mi primer capítulo (;

~TheLoveWriter~

\m/

Ballerina N°1

 

Ballerina say´s:

Hi!

Yo soy Ballerina ! y en mi espacio les hablare de mi vida, les mostrare videos, fotos y compartiré mi pasión por el arte, la poesía y la música. Espero que algunos de ustedes se identifiquen conmigo, y me conozcan, pero realmente sin saber quién soy.

Aquí diré lo que quiera, cuando quiera y como quiera, a veces seré acida, pero otras muy dulce, seré una verdadera incógnita, pero a la vez seré un libro abierto, o mejor dicho, una melodía que cualquier persona puede escuchar.

El amor no es una opción para mí, ya que me parece inútil enamorarme a esta edad. Solo me gusta divertirme y estar con mis amigas, aunque a veces si hay que seguir a tu corazón, y cuando esa persona te toca el alma no puedes resistirte. Pero como siempre he dicho: piensa con el cerebro primero y después actúa con el corazón, ya que si no lo haces puedes resultar herido.

Soy de esas personas agradables que conquista a la gente fácilmente, ya que he aprendido con el tiempo a identificar el idioma que cada persona habla, con esto quiero decir que les digo a las personas lo que quieren escuchar pero sin dejar de ser yo, y decir la verdad.

Pensamiento del día:

"El mundo es un telón de teatro tras el cual se esconden los secretos más profundos."

(Rabindranah Tagore)

Más adelante sabrán muchas cosas de mí. No les diré más porque no quiero que sepan más de mi por ahora así que... chao! ;)

Canción pegada del día: umbrella (Rihanna)

With love Ballerina

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